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Quiero destacar a la psicóloga Lorena Mujica Gallardo, por su amabilidad, comprensión y contención, es una profesional capaz de generar un ambiente grato durante cada sesión. Logre avanzar y mejorar mucho personalmente gracias a su trabajo, al enfoque y objetivos a tratar, además de sus consejos y tareas a realizar. Sobre todo destacó como su paciente que su trato hizo que todo fuera más ameno logrando sentirme 100% cómoda y en confianza.

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Karla Reyes Rojas Karla Reyes Rojas Hace 4 meses
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La psicóloga Gabriela González me acompaña desde 2018 y ha sido fundamental en mi proceso personal. Gracias a su apoyo he aprendido a enfrentar momentos muy difíciles, comprender mejor mis emociones y convivir de una manera más sana conmigo mismo. Lo que más destaco de ella es la confianza que transmite. Nunca me he sentido incómodo en terapia, al contrario, desde la primera sesión hubo una cercanía muy humana, de esas que escasean. Tiene una manera de trabajar empática, cálida y genuina, que permite hablar incluso de aquello que normalmente uno escondería. También valoro profundamente su preocupación constante, no solo durante las sesiones, sino incluso fuera de su horario laboral. En un mundo donde muchas veces uno se siente solo frente a lo que lleva dentro, encontrar una profesional así realmente marca una diferencia.

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Diego Santana Kortmann Diego Santana Kortmann Hace 2 meses
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He tenido una muy buena experiencia con la Dra. Catalina Williams. Siempre es puntual y su comunicación es clara, profesional y empática; se expresa de forma precisa y sabe escuchar. La atención que brinda es muy cuidadosa: realiza un diagnóstico acertado que me ha ayudado mucho y plantea un plan de tratamiento coherente y personalizado. La modalidad online fue perfecta para mi situación: cómoda, accesible y sin pérdida de calidad en la atención. Gracias a su acompañamiento siento avances reales en mi bienestar y mayor claridad sobre mi salud mental. La recomiendo ampliamente.

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Alicia Vargas Alicia Vargas Hace 5 meses

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Imagen de Noticia Neurodivergencia: Una mirada a la validación emocional
Neurodivergencia: Una mirada a la validación emocional
Publicada el: 15-05-2025

Loreto Torres, psicóloga destacada y colaboradora de contenidos en www.terapiaonline.cl, nos cuenta que cuando hablamos de neurodivergencia, nos referimos a una forma diferente de como lo hacen los demás, de procesar la información, tanto interna como externa. Este enfoque distinto genera en la persona neurodivergente una experiencia única y válida de sentir, pensar y, por ende, de estar en el mundo. En el contexto del acompañamiento terapéutico a personas adultas dentro del espectro autista, nuestro trabajo se centra en la comprensión de su funcionamiento particular y en la entrega de herramientas que faciliten enfrentar los desafíos que puedan surgir en distintas áreas de su vida. Generalmente, se observa una evolución favorable y una mejora significativa en el bienestar personal. Sin embargo, a lo largo de mi práctica profesional, he notado que el principal factor que contribuye a retrocesos emocionales o deterioro en la salud mental de estas personas no suele provenir de ellas mismas, sino de su entorno. El enemigo oculto que continuamente ataca su mundo emocional es la invalidación. ¿Quién invalida y cuándo ocurre? En primer lugar, la sociedad es la que impone prejuicios y opera bajo una lógica “capacitista”. El “capacitismo”, es un concepto desarrollado por el modelo social de la discapacidad, se refiere a la discriminación que se produce al negar las necesidades particulares de cada individuo y al imponer un estilo de vida uniforme que sobrevalora la independencia y la productividad, entre otros aspectos. Este tipo de lógica afecta principalmente a las personas neurodivergentes, que no se ajustan a los estándares establecidos. En segundo lugar, y de manera más cercana a la persona autista, se encuentran los familiares, parejas y amigos. Muchas veces, sin intención de dañar e incluso con la mejor de las intenciones, replican esta lógica capacitista e invalidante, lo que agrava aún más la situación emocional de la persona neurodivergente. ¿Cuándo estoy invalidando? La invalidación ocurre cuando, a pesar de que una persona neurodivergente expresa una necesidad o toma una decisión, intentamos imponerle una opción distinta “por su bien”. Un ejemplo concreto de esto sucede cuando alguien expresa estar cansado y decide no participar en una actividad familiar, pero su entorno reacciona con molestia y lo obliga a asistir, ya sea de manera explícita o implícita. Otro caso de invalidación es cuando se le exige a una persona que deje de sobrepensar porque “eso le hace mal”, o cuando se le recrimina por desregularse emocionalmente frente a un evento que, según el observador, “no lo justifica”. También ocurre cuando minimizamos su malestar, creyendo que nuestras observaciones, por bienintencionadas que sean, ayudarán a la persona a desenvolverse mejor en un mundo que, sin duda, resulta hostil. Es importante comprender que todas las personas autistas con las que he trabajado saben que la hostilidad es una constante en el mundo que los rodea. No obstante, lo que realmente les afecta no es tanto esa hostilidad en sí misma, sino la falta de comprensión por parte de su entorno cercano y la consiguiente invalidación de sus sentimientos y vivencias. ¿Qué hacer ante la invalidación? El primer paso es reconocer que hay mucho que desconocemos sobre la experiencia interna de las personas neurodivergentes, y que la principal fuente de conocimiento sobre su mundo es, precisamente, la propia persona autista. En segundo lugar, debemos entender que muchas de nuestras creencias y reacciones provienen de aprendizajes que, aunque útiles en otros contextos, no necesariamente beneficiarán a alguien que piensa y siente de manera diferente. Por ello, la pregunta no debería ser: “¿Qué necesita mi hija para trabajar mejor?”, sino “¿Qué necesita mi hija?”. No debería ser: “¿Qué necesita mi pareja para socializar más?”, sino “¿Qué necesita mi pareja?”. Y no debe ser: “¿Qué necesita mi amiga para no ser tan rígida?”, sino “¿Qué necesita mi amiga?”. Las preguntas verdaderamente útiles son las más simples y directas: “¿Qué necesitas?”, “¿Qué puedo hacer por ti?”, “¿Qué debo dejar de hacer?”. Y luego, lo más importante: escuchar sin exigir explicaciones ni justificaciones, con respeto y validación.   Loreto Torres Cortés Psicóloga Clínica Sucursal Viña del Mar   Reserva tu hora con Loreto Torres aquí

Imagen de Noticia Trastorno Bipolar: ¿Qué es y cómo abordarlo?
Trastorno Bipolar: ¿Qué es y cómo abordarlo?
Publicada el: 15-05-2025

   La Psicóloga María José Sánchez, profesional destacada y colaboradora de contenidos de www.terapiaonline.cl nos cuenta  que cuando hablamos de Trastorno Bipolar, normalmente lo utilizamos para referirnos a personas que tienen cambios de ánimo bruscos. Es común escuchar en el marco de lo cotidiano frases como “es que en la mañana estaba feliz y en la tarde triste, ando como bipolar”. Sin embargo, cuando nos referimos a este concepto de bipolaridad utilizado en la cotidianeidad, no es el mismo concepto que utiliza la psicología cuando se refiere a “Trastorno Bipolar”. Para la psicología el Trastorno Bipolar, se ubica en la categoría de trastornos del estado de ánimo, ya que es una enfermedad crónica (de carácter biológico) cada vez más recurrente, que se caracteriza por estados del ánimo que van desde la euforia a la depresión o bien, la combinación de ambos. El trastorno bipolar suele aparecer entre los 20 y 30 años de edad, con un porcentaje de prevalencia del 2,4 % de la población, en igual proporción entre hombres y mujeres. Al ser un trastorno del ánimo resulta fundamental que comprendamos que quiere decir que nuestro ánimo tenga un trastorno o bien esté enfermo. Normalmente el ánimo tiene la capacidad de transitar por distintos estados anímicos durante el día. En el trastorno bipolar el ánimo sólo puede circular por tres emociones principales, las cuales serían la depresión (o estado de ánimo depresivo, distinto al trastorno depresivo) la manía y la hipomanía, nos detendremos brevemente en cada una. El estado de ánimo depresivo en términos generales se asocia a un despertar precoz y repentino, enlentecimiento del pensamiento y del ánimo, pérdida de apetito significativo y culpabilidad excesiva, y un sentimiento de desgano constante. La manía se caracteriza por un estado de ánimo anormalmente y persistentemente elevado acompañado de mucha actividad y nula capacidad de conciliar el sueño, es normal que en este estado se pasen varios días sin dormir (para diagnosticar un episodio de manía estos síntomas deben estar presente mínimo una semana y durante la mayor parte del día).  Por último, en la hipomanía, derivado de la manía, es muy similar a ésta la cual dura como mínimo cuatro días consecutivos estando presente la mayor parte del día, todos los días. Teniendo claros estos tres conceptos, podemos entonces comprender que la bipolaridad tendría que ver con el paso de estados de ánimo maniacos (durante un tiempo prologando y determinado) a estados de ánimo depresivos (durante un tiempo prolongado y determinado). El período de tiempo entre un estado y otro va a depender de cada individuo, es por esto que hoy en día existen más de seis tipos de trastornos bipolares.    Un elemento complejo a la hora de abordar esta enfermedad tiene que ver con que no es de diagnóstico fácil, ya que generalmente ésta se hace evidente después de un largo período de tiempo, pues usualmente el paciente no es diagnosticado en el primer episodio debido a que en la mayoría de los casos comienza con un episodio depresivo, o bien la mayoría de las veces, no se acude a consultar. Es preciso considerar que el 10% de las personas con depresión desarrollan alguna de las formas clínicas del Trastorno Bipolar (TB). Por lo mismo, resulta fundamental darle un lugar a la salud mental, consultar sin miedo a los profesionales de la salud (psicólogos y psiquiatras) frente a cualquier cambio de ánimo o cualquier sensación que resultase ser abrumadora, sobre todo en esto tiempos tan complejos.   María José Sánchez Bachmann Psicóloga Clínica Unidad de Trastorno Bipolar Sucursal Santiago Centro   Reserva tu Hora con María José Sánchez aquí

Imagen de Noticia ¿Cómo Practicar el Autocuidado si tengo Trastorno Bipolar?
¿Cómo Practicar el Autocuidado si tengo Trastorno Bipolar?
Publicada el: 17-03-2025

El Trastorno Bipolar es una enfermedad mental en el que se presentan cambios en el estado de ánimo de una persona llegando a ser extremos, a diferencia de lo que se cree comunmente, estos son ciclos o episodios que pueden durar días, semanas o incluso meses. Esto nos informa Belén Beas Yañez, Psicóloga experta de www.psicoterapias.com. Algunas consideraciones: Los episodios maniacuteacos son aquellos en los que la persona puede sentirse inusualmente muy feliz, irritable, duerme mucho menos de lo habitual, cambia a una confianza excesiva en sí misma, lo cual le lleva a tomar malas decisiones en donde puede asumir riesgos sexuales, hacer inversiones imprudentes o compras impulsivas. En algunas personas se pueden presentar episodios hipomaniacuteacos, que son como lo descrito anteriormente, pero afectando de manera menos notoria la calidad de vida de la persona. En el otro extremo estaacuten los episodios depresivos/a, que son aquellos en que la persona se puede sentir triste, indiferente o con desesperanza, acompañado de un nivel de actividad bajo, que le va a dificultar realizar las tareas diarias. En la infancia y adolescencia, puede presentarse con síntomas de irritabilidad u hostilidad. Ante estos episodios es fundamental realizar autocuidado, poniendo especial atención diaria a la salud física, emocional y mental. Algunas estrategias: Conoce los desencadenantes: Es importante conocer los factores que pueden predisponer un episodio maniaco o depresivo/a, estos pueden ser falta de sueño, estrés, abuso de sustancias. Puedes hacer un registro en alguna aplicación de celular o en un diario para identificar patrones. Manteacuten una rutina estable: Esto puede ayudar a reducir el riesgo de fluctuaciones extremas en el estado de ánimo, mejorar tu sueño, y mantener tus niveles de energía más equilibrados. Establece una red de apoyo: Con profesionales, grupos de apoyo, personas cercanas. Evita sustancias que pueden afectar tu estado de ánimo: El alcohol, las drogas pueden interferir en tu tratamiento, empeorando los episodios maniacos o depresivos. Haz ejercicio físico regularmente: Te ayudará a manejar el estrés, disminuir la intensidad de episodios depresivos, mejorar la calidad del sueño, y mejorar la conexioacuten con el cuerpo. Recuerda que 10-15 minutos al día puede marcar la diferencia, entrenar en compañía puede aumentar la motivación, y puede ser más fácill mantener la rutina si eliges actividades que son agradables para ti. En episodios maniacuteacos, es importante evitar el sobre entrenamiento, y en episodios depresivos, te puedes beneficiar con actividades suaves como caminatas o yoga. Por último, aunque estos síntomas se desarrollan en ciclos o episodios, y pueden desaparecer en ocasiones, generalmente el Trastorno Bipolar requiere un plan adecuado, siendo la psicoterapia y la medicación los tratamientos principales, ya que estos serán un factor importante para un mayor funcionamiento y una mejor calidad de vida para la persona. Recuerda buscar profesionales responsables y con conocimiento en Trastorno Bipolar. Centro de Terapia del Comportamiento cuenta con especialistas en todas sus sucursales. Belén Beas Yañez Psicóloga Clínica Sucursal Providencia y Terapia Online Reserva tu hora de forme presencial con la Psicóloga Belén Beas Yañez aquí Reserva tu Hora en Terapia Online aquí

Imagen de Noticia Cómo Regular la Ansiedad en Niños y Adolescentes
Cómo Regular la Ansiedad en Niños y Adolescentes
Publicada el: 31-01-2025

La ansiedad se define como la sensación de desagrado generada por la incertidumbre, la cual puede ser provocada por causas externas, es decir, aquello que pasa en nuestro medio ambiente, o causas internas, como pensamientos negativos. Esta sensación puede estar acompañada de síntomas físicos, como sensación de aprensión en el pecho, insomnio, cambios en el apetito o la incapacidad de tomar decisiones. Esto nos informa Ana María Musalem, Psicóloga experta de www.psicoterapias.com Las causas de la Ansiedad pueden ser diversas, la más clara es la vivencia de experiencias traumáticas, como el haber vivido una guerra o un hecho de alto nivel de peligro. En este caso, lo que ocurre es que la situación constante de peligro, genera que la mente se acostumbre a funcionar en estado de alerta, incluso cuando ya el riesgo ha pasado. Sin embargo, esta puede comenzar a desarrollarse también a partir de la crianza. ¿Cómo ocurre esto? La Ansiedad se transforma no solo en una sensación, sino en casi un estilo de procesamiento de la información. Cuando el adulto responsable constantemente se muestra preocupado por situaciones que no han ocurrido o que ocurrirán y no sabe el desenlace (como una reunión con su jefe), esto es observado por el niño y comprende que la manera “correcta” de reaccionar ante la incertidumbre es la Ansiedad. Para trabajar la Ansiedad y los síntomas asociados, es necesario en primer lugar reconocer la presencia de Ansiedad en el niño o adolescente, por ejemplo, puede presentarse como una notoria preocupación por cosas del futuro, comentarios pesimistas con respecto a lo que va a pasar, un cambio en el nivel de apetito, dificultades a la hora de dormir, mayores niveles de irritabilidad, onicofagia (comerse las uñas), tirarse el cabello de la cabeza, cejas o pestañas, entre otros. En segundo lugar, el adulto a cargo debe mantener la calma, de manera de normalizar la tranquilidad ante la incertidumbre. Luego, ayudar al niño a identificar pensamientos que puedan estar reforzando la Ansiedad, los cuales pueden ser fantasías de todo aquello que pueda salir mal. Ahí lo que se puede realizar es una diferenciación entre lo que realmente esta pasando y las fantasías, es decir, contrastar ambas ideas. En los casos en que la Ansiedad este en niveles muy altos, es decir, donde el niño o el adolescente, ya no logre hacer alguna de las técnicas antes mencionadas, se recomienda en primer lugar ayudar a regularlo. Esto puede ser con una conversación que intente distraerlo, que no tenga relación con el tema principal. Otra técnica es generar un cambio de temperatura en el niño o adolescente, por ejemplo, mojando su cara o manos con agua fría, o también ayudándolo a concentrarse en alguna sensación corporal que traiga a la mente hacia el presente y la aleje de aquello que genera el malestar. Esta última técnica se puede implementar preguntándole al niño o adolescente lo siguiente: -       ¿Cómo se sienten tus zapatos? ¿Apretados, sueltos? -       La silla en la que estas sentado ¿Es dura o blanda? -       ¿Tus manos están frías o calientes? En el caso de que los síntomas antes mencionados no sean posibles de manejar con las técnicas referidas es recomendable acudir con un profesional. Centro de Terapia del Comportamiento, cuenta con una variedad de profesionales que pueden ayudarlo a usted o a sus hijos. Ana María Musalem / Psicóloga Clínica / Sucursal Providencia y Terapia Online Reserva tu hora presencial con la Psicóloga Ana María Musalem aquí Reserva en Terapia Online aquí

*Importante: Si te encuentras en una situación de emergencia, crisis o riesgo vital debes acudir al recinto hospitalario más cercano. Terapia Online no atiende este tipo de situaciones.

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