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Tengo la suerte de que mi hijo sea atendido por Gina Pareglio, y no puedo más que recomendarla. Es una excelente profesional: comprometida, empática, cercana y profundamente dedicada a su trabajo. Su apoyo ha ido mucho más allá de la terapia fonoaudiológica. Siempre ha demostrado una preocupación genuina por el bienestar de mi hijo y de nuestra familia, orientándonos y acompañándonos en momentos importantes. Gracias a su trabajo, mi hijo ha logrado avances significativos, y eso es algo que valoraremos siempre. Se nota que ama lo que hace y que ejerce su profesión con vocación, dedicación y un enorme compromiso con cada paciente. Estoy profundamente agradecida por todo lo que ha hecho por nosotros y espero que muchas más familias tengan la oportunidad de contar con una profesional tan excepcional como ella.
Leer másHe tenido la suerte de encontrar a Gina Pareglio, Fonoaudióloga, con quien he trabajado para poder mejorar mi capacidad para comunicarme, especialmente en mi labor de docente. Las sesiones son dinámicas y abordan de forma integral los diferentes aspectos del habla. Gina desarrolla material que se adapta a las necesidades de cada persona, y aporta pautas de ejercicios para trabajar continuamente y lograr mejoras significativas. A través de la plataforma de Terapia Online he podido acceder a esta excelente profesional a pesar de vivir lejos de Santiago. 100% recomendada.
Leer másLa psicóloga Mabel Feliú es una persona muy amable, cercana y comprensiva. Tiene una forma de conversar que hace sentir comodidad y confianza. Se nota que le apasiona su trabajo y que se preocupa genuinamente por sus pacientes. Siempre muestra respeto, paciencia y disposición para ayudar. Además, es una persona cálida y acogedora, lo que hace que sea fácil comunicarse con ella.
Leer másEn el Centro de Terapia del Comportamiento brindamos apoyo y cuidado para tu bienestar emocional.
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Cuando observamos la sociedad en la que vivimos, asociamos el propósito de vida con la palabra productividad, con remunerar un trabajo, o también cumplir metas a lo largo de la vida, nos señala nuestra Psicóloga Clínica y colaboradora de contenidos en Centro de Terapia del Comportamiento, Daniela Opazo. Sin embargo, al llegar a la adultez mayor, muchas personas refieren y descubren, que el verdadero sentido de la vida no se va con la jubilación laboral, ni tampoco con el pasar de los años, sino que adquiere diferentes formas, oportunidades de avanzar y de crecer en esta experiencia humana. En nuestra sociedad chilena, la esperanza de vida ha ido en aumento, lo cual ha significado que el ser humano se enfrente a una etapa cada vez más prolongada después de un retiro laboral, lo cual, dicha transición, implica cambios significativos, cambios en rutinas, reestructuración de los diferentes roles, adaptación a nuevas condiciones de salud, cambios en la red social, junto con duelos de seres cercanos y queridos. Dichos procesos, son conocidos como transiciones vitales, los cuales representan la reorganización personal e individual de cada persona, que puede generar, incertidumbre, miedo, ansiedad, pero que también otorga la oportunidad de reconstruir el propio proyecto de vida. El propósito de comprender la continuidad de la vida en dicha etapa, no es una única meta que se alcanza solo una vez, que permanece intacta e inamovible, sino todo lo contrario, puede presentar cambios, mirada desde la psicología como una construcción que está en constante cambio, la cual evoluciona y avanza con la historia personal, junto con experiencias, y circunstancias en la etapa vital. La adultez mayor, es una oportunidad de resignificar la propia vida y trayectoria de cada uno, valorar e integrar los aprendizajes adquiridos en ella, preguntándose, ¿qué le da sentido a mi vida hoy? Si exploramos e investigamos, observamos que las personas que vivencian esta etapa, y quienes mantienen un propósito claro, destacan mayores niveles de bienestar psicológico, mejor adaptación a los cambios, aumenta la participación social y motivación, e incluso mejoran los indicadores de salud física, emocional y cognitiva. Con ello, el sentido de la vida, funcionaría como un factor protector en su vida, frente al sentimiento de soledad, como posible sintomatología depresiva, y aislamiento social, que en ocasiones se efectúa, favoreciendo así, una percepción de utilidad y sentido de pertenencia dentro de la sociedad y comunidad de la que son parte. Frente a lo expuesto previamente, es importante comprender, que las palabras “proyecto de vida” en esta etapa, no necesariamente significan grandes desafíos, o cambios complejos, construyéndose en acciones cotidianas, fortaleciendo la identidad y la conexión emocional con los otros, como por ejemplo, aprender nuevas habilidades, integrarse a organizaciones comunitarias, realiza un huerto, relatar historias y cuentos a familiares menores, realizar voluntariado, actividades artísticas, o cultivar vínculos significativos. Desde la cultura chilena, la mirada hacia la vida adulta, se ha comenzado a transformar sobre el envejecimiento, si bien existen estereotipos que se relacionan con la dependencia física y emocional, o bien con la pasividad, sabemos en este presente, los adultos mayores continúan en desarrollo, aprendiendo, aportando constante y activamente a sus familias y comunidades cercanas; identificando y reconocimiento dicha realidad, lo que implica promover espacios donde sea posible participar, decidir, sentirse y expresar el ser protagonistas de su propia historia de vida. Con estos antecedentes, se percibe natural que las transiciones aparezcan, y se presenten emociones como tristeza, miedo, incertidumbre, ansiedad, nostalgia, el poder adaptarse a nuevas etapas es complejo, requiere aceptar cambios, elaborar pérdidas, y construir nuevas formas de relacionarse consigo mismo y su alrededor. Poder dar espacio y sentir dichas emociones u otras, solicitar apoyo y acompañamiento cuando sea pertinente, fortalecer y potenciar las redes afectivas alrededor, se vuelve fundamental para afrontar estos procesos de manera saludable. Desde ahí, más que preguntarnos: “¿qué hemos perdido con el paso del tiempo?”, es pertinente reflexionar sobre aquello que podemos construir, ya que cada etapa de la vida ofrece oportunidades en donde es posible crecer, aprender, y observar nuevos desafíos que sean significativos, dicho propósito no tiene una fecha de caducidad, sino que se iría transformando con el vivir de cada uno. Finalmente, la palabra “envejecer”, no significa dejar de proyectarse, sino reconocer que la vida continúa ofreciendo posibilidades para crear, compartir, cuidar, aprender y dejar huellas significativas en quienes nos rodean. El dicho “proyecto de vida” en la adultez mayor no se definiría por la cantidad de años que se han vivido, sino por la capacidad de que aún existen experiencias valiosas que se pueden vivir. Daniela Opazo Aravena Psicóloga Clínica Terapia Online ¿Te gustaría reservar hora con Daniela? Puedes hacerlo aquí: · Terapia Online Sucursal La Dehesa
Nos complace informar que en Terapia Online contamos con un nuevo convenio previsional con Isapre ISALUD (también conocida como la Isapre de Codelco), lo que permite a sus afiliados y afiliadas, atenderse con nuestro equipo de profesionales pagando con bono. ISALUD es una Isapre para los colaboradores de Codelco, y que hoy en día agrupa a las antiguas Isapres asociadas a las distintas operaciones de esta compañía, tales como Chuquicamata, Fusat y San Lorenzo, entre otras, quienes ahora pueden acceder a nuestras atenciones de manera simple y con cobertura previsional. ¿Qué especialidades están disponibles? Los afiliados y afiliadas de Isapre ISALUD, de todas las edades, pueden atenderse con nosotros en las siguientes especialidades: • Psicología (0908102) • Psiquiatría (Infantil 0108213 / Adulto 0108212) • Neurología (Infantil 0108210 / Adulto 0108209) • Fonoaudiología (1308010) • Nutrición (2608201) • Terapia Ocupacional (0608201) ¿Cómo obtengo mi bono ISALUD? Puedes comprar el bono en tu Isapre, debes indicar el código de la especialidad señalado en punto anterior e indicar rut de prestador 88.770.500-3. ¿Cómo utilizo el bono en Terapia Online? Una vez adquirido, solo debes subir tu bono a la plataforma de Terapia Online como medio de pago al momento de reservar tu atención. ¿Puedo atenderme con mi terapeuta habitual? Sí, siempre que tu terapeuta esté inscrito en este convenio con ISALUD. ¿Qué pasa si mi terapeuta no está inscrito en ISALUD? No te preocupes. Puedes seguir atendiéndote con ese profesional pagando el valor habitual de la sesión. ¿Dónde puedo reservar una hora? Puedes reservar tu hora aquí. Recuerda que debes subir el bono a la plataforma, al momento del pago. En Terapia Online seguimos ampliando nuestra red de convenios para que cada vez más personas puedan acceder a atención de calidad en salud mental y bienestar.
Las pantallas —desde la televisión hasta los celulares y computadores— se han convertido en una parte inevitable de la vida cotidiana, aportando importantes beneficios en educación, salud, trabajo y entretenimiento, nos señala Tomás Dañobeitía, experto en Centro de Terapia del Comportamiento. Sin embargo, su uso excesivo también ha impactado la convivencia familiar, interfiriendo en la comunicación y generando efectos en el desarrollo y el funcionamiento neurobiológico. Para promover un uso saludable en el hogar, UNICEF (2021), en su documento “Pantallas en Casa”, propone las siguientes recomendaciones según etapas cruciales del desarrollo temprano: Primera Infancia (0 a 6 años) Evitar el uso innecesario de pantallas: Privilegiar el juego libre, la interacción con adultos, la exploración y el contacto con la naturaleza. Nunca dejar al niño navegar solo: Cualquier uso de internet debe realizarse con supervisión directa de un adulto. Establecer rutinas claras de uso: Definir horarios y tiempos concretos, utilizando apoyos visuales (como un reloj o temporizador) para anticipar el término del tiempo de pantalla. Mantener límites consistentes: Evitar permitir pantallas solo cuando resulta conveniente para el adulto; la coherencia facilita la aceptación de las normas y disminuye los conflictos. Edad Escolar (6 a 12 años) Enseñar seguridad digital: Explicar qué información personal nunca debe compartirse, cómo proteger la privacidad y reconocer contenidos falsos o personas desconocidas. Favorecer el diálogo antes que el castigo: Si ocurre un problema en internet (grooming, ciberacoso o contenido inapropiado), promover que el niño pida ayuda sin temor a ser reprendido. Regular el tiempo y el contexto de uso: Priorizar el uso de dispositivos en espacios comunes del hogar y equilibrar las actividades online con deporte, lectura, juegos y convivencia familiar. Introducir progresivamente la autonomía: Permitir mayor independencia solo cuando el niño haya desarrollado habilidades de autocuidado y juicio digital. Adolescencia (12 a 18 años) Priorizar la confianza sobre el control: Acompañar como referente, evitando la vigilancia excesiva (por ejemplo, revisar conversaciones o exigir contraseñas), favoreciendo un vínculo de apoyo. Promover pensamiento crítico y equilibrio: Enseñar a verificar la información antes de compartirla, reflexionar sobre la huella digital y mantener un balance entre redes sociales, estudio, descanso, actividad física y relaciones presenciales. La eliminación total de las pantallas no es una alternativa realista ni necesaria. El desafío consiste en promover un uso equilibrado, considerando que el consumo excesivo puede afectar la socialización, el neurodesarrollo y la crianza. Por ello, estas recomendaciones deben adaptarse a las características y necesidades de cada familia, según su contexto social, económico, cultural y sus creencias o cosmovisión. Tomás Dañobeitía Marín Psicólogo Clínico de Adolescentes y Adultos Terapia Online y Sucursal Providencia Centro de Terapia del Comportamiento ¿Quieres reservar hora con Tomás? · Online · Presencial
En las Relaciones de Pareja solemos pensar en el sufrimiento principalmente desde la ausencia, nos señala Cristián Luna, Psicólogo Clínico y destacado colaborador de contenidos en Centro de Terapia del Comportamiento. Frases como “ya no está conmigo”, “me hace sentir solo/a”, “siento que ya no le importo”, “está cada vez más distante” o “aunque estamos juntos, siento que no está realmente”, aparecen con frecuencia cuando una relación comienza a deteriorarse. Sin embargo, en la experiencia vincular el malestar no surge únicamente por la falta de presencia, a veces ocurre algo menos evidente: una presencia excesiva, constante o invasiva también puede terminar dañando el vínculo. Toda pareja necesita construir cercanía emocional, intimidad, sensación de seguridad y estar acompañado, pero también requiere espacios individuales y cierta distancia psíquica que permita seguir existiendo como sujeto individual dentro de la relación. Cuando esto no ocurre, la dinámica vincular comienza lentamente a tensionarse. Hay vínculos donde predomina la ausencia emocional. Personas físicamente presentes, pero afectivamente distantes; relaciones donde cuesta compartir emociones, sostener conversaciones profundas o generar sensación de encuentro genuino. En estos casos suele aparecer una experiencia de soledad dentro de la propia relación de pareja. En la psicología clínica, muchas personas describen sentirse “acompañadas, pero solas”, diciendo frases como “ya no hablamos como antes”, “siento que tengo que guardarme las cosas”, “está, pero no conecta conmigo” o “parece que vivimos juntos solamente por costumbre”. Pero también existen relaciones donde el problema no es la distancia, sino la sobrepresencia. Una necesidad constante de confirmación afectiva, dificultad para tolerar silencios, demandas permanentes de atención o la sensación de que el otro debe estar siempre disponible emocionalmente. A veces aparecen frases como “no puedo hacer nada sin él/ella”, “necesito saber siempre cómo está”, “si no responde siento angustia”, “cuando toma distancia siento que algo malo pasa”, “necesito que me demuestre que me quiere”, “me molesta que quiera hacer cosas sin mí” o “cuando no me incluye, siento que ya no me ama igual”. Muchas veces estas dinámicas no aparecen inicialmente como control evidente, sino disfrazadas de preocupación, necesidad afectiva o búsqueda constante de cercanía. Frases cotidianas como “solo quiero estar contigo”, “¿por qué necesitas tanto espacio?”, “antes éramos más unidos”, “prefieres estar con otros antes que conmigo” o “si me amaras, querrías pasar más tiempo conmigo” pueden comenzar lentamente a expresar algo más profundo: el temor a la pérdida del vínculo. Poco a poco, la relación comienza a organizarse alrededor de ese miedo. Cada distancia se vive como amenaza, cada espacio individual puede sentirse como rechazo y cada necesidad de autonomía puede despertar inseguridad o angustia. Incluso situaciones normales —salir con amistades, necesitar tiempo personal, guardar silencio o simplemente querer estar solo un momento— pueden ser interpretadas como señales de alejamiento emocional. En estos vínculos, el amor puede comenzar a confundirse con una necesidad de hiperdisponibilidad emocional, dependencia o necesidad constante de validación. La pareja deja de funcionar como un espacio de encuentro y pasa a transformarse en un lugar donde el miedo a perder al otro organiza gran parte de la relación. Cuando esto ocurre, el vínculo pierde aire. La cercanía deja de sentirse tranquila y comienza a vivirse con tensión. El otro pasa a ocupar progresivamente todos los espacios emocionales y la relación puede transformarse en una experiencia agotadora o asfixiante, incluso cuando existe cariño genuino. La experiencia vincular saludable no implica estar todo el tiempo juntos ni responder permanentemente a las necesidades emocionales del otro, tampoco supone una distancia fría o indiferente. Implica la capacidad de construir una presencia emocional suficientemente segura: poder acompañar sin invadir, tomar distancia sin desaparecer emocionalmente y tolerar que el otro conserve espacios propios sin que eso sea vivido automáticamente como abandono. Toda relación necesita movimiento, necesita momentos de encuentro, pero también espacios de diferenciación. Poder extrañar al otro, conservar intereses individuales, amistades, tiempos personales y cierta autonomía emocional no debilita necesariamente el vínculo; muchas veces lo fortalece. Quizás uno de los desafíos más importantes en un vínculo de pareja no sea simplemente “estar”, sino aprender cómo estar, encontrar una forma de presencia que permita intimidad sin anulación, cercanía sin invasión y distancia sin ruptura emocional. Cristián Luna Molina Psicólogo Clínico Terapeuta de Parejas Terapia Online y Sucursal Providencia de Centro de Terapia Puedes reservar hora con Cristián aquí: · Terapia Online · Centro de Terapia del Comportamiento
*Importante: Si te encuentras en una situación de emergencia, crisis o riesgo vital debes acudir al recinto hospitalario más cercano. Terapia Online no atiende este tipo de situaciones.