Vivir en pareja…una decisión individual…


"p>Las relaciones de pareja, como la gran mayoría de las relaciones, se conforman..."


Las relaciones de pareja, como la gran mayoría de las relaciones, se conforman en base a una decisión individual, respecto de decidir genuinamente el querer estar con otra persona, pero no es cualquier persona, sino que es alguien especial, alguien que cuenta con aquellas características-a vista nuestra- únicas, es ese alguien que genera la sensación de "mariposas en la guata". Se comienza a sentir y a pensar de una manera sublime, donde todo pareciera ser perfecto, existe una excitación corporal y mental, que nos mantiene en un estado activo y de alerta constante, dando espacio a la primera etapa de una relación de pareja: el enamoramiento, ciclo (dura entre 6 meses y año y medio aproximadamente) que contempla una sobre-valoración del amor en relación a los demás aspectos posibles de la vida de la persona. Surge un intenso deseo de unión y posesión -en todos los sentidos -del otro ser, aparece una negación de los propios rasgos, que podrían poner en riesgo la elección, reprimiendo en muchas ocasiones, los propios deseos y pensamientos en miras de convertirse en el amor del otro, aparece la creencia que sin el otro, uno no puede vivir, o que al fin apareció la princesa o príncipe del cuento, con quien terminará un feliz final. Existen estudios que indican que la química del cerebro cambia de verdad, siendo una adicción que permite idealizar a la pareja, significándola, en la mayoría de los casos, como “tu media naranja”. Ésta experiencia, en términos generales se define como una etapa maravillosa y mágica.

El decidir estar en pareja, es una apuesta, en la que se puede ganar o perder, involucrando costos que tal vez tienen un valor mayor aún, al del dinero o a lo material, porque las parejas ponen expectativas (que muchas veces no son las mismas), implicando el desarrollo de una serie de procesos, como la renuncia a la individualidad, al hogar de origen, a la soltería, a la rutina diaria, a la familia, etc, generando una transición, muy similar al duelo…momento en el cual se despide la individualidad y se recibe la vida en pareja…es decir hacemos una ELECCION, en conciencia y con responsabilidad.

Pero qué ocurre, que al transcurrir el tiempo, éste sentimiento, que nos hace sentir plenos y vivos, tan especiales, comienza a dejarnos con una sensación displacentera, de vacío e incluso de tristeza, muy diferente a lo experimentado, en el inicio de la relación. Cabe entonces preguntarnos: si yo elegí estar con esa persona ¿qué nos pasó?

Para construir una relación de pareja sana, hay que trabajar día a día, con el mismo compromiso e intensidad con la cual nos levantamos diariamente, a cumplir con nuestras rutinas, en ese sentido, la invitación es a vivir nuestras relaciones de pareja, como un desafío constante, en donde ambos, tengamos un rol activo y responsable con uno mismo, pero también con el otro. Entonces, manos a la obra !!!

Metro Cuadrado: el permitir los espacios individuales personales, es una de las muestras de amor, más genuina, ya que propicia la confianza y libertad individual, el acceso a los espacios personales, permite el desarrollo de la identidad propia, continuar cultivando los gustos personales y mantener tu red social de familiares y amigos. Todo lo anterior, nos aportan en esa felicidad sencilla que se complementa a la que nos ofrece nuestra pareja.

Comunicación clara y honesta: en general, tendemos a comunicarnos, culpabilizando al otro, entonces damos pie a una dinámica relacional disfuncional, donde en vez de lograr llegar a un acuerdo o conciliación, generamos el efecto contrario, propiciando el rechazo y molestia. Es diferente plantear una conversación, desde la responsabilidad personal. Hablar desde la honestidad, sobre lo que nos aqueja, sin rencores, cuida a la pareja. Ser amable, decir, "gracias", "por favor" y "perdón", establecen apertura.

Pasión: Una pareja sin pasión, pierde la esencia del estar juntos. El contacto físico, besar, abrazarse o tomarse de las manos, son una manera simple de demostrar nuestros sentimientos y evitar que la pasión se desvanezca. Utilizar el factor sorpresa, como estrategia, es un elemento que nutre el cuerpo y el alma, nos entregan vitalidad y atención.

Salto de fe: Cultivar la confianza, ya que es uno de los ejes centrales de una relación de pareja, si ésta se quiebra o desaparece, comienza a tomar una dinámica nociva, en donde aparecen conductas evasivas y sentimientos de abandono, que solo se traducen en conflicto.

Rutina, intimidad y sexo: si vivimos en pareja, no hay que olvidar dar siempre un aire de frescura a la relación y no dejarse llevar por una rutina gris y monótona, que al final nos aleja de la vida que queremos en pareja, para esto no hay que descuidar los momentos de intimidad, espacio que nos permite acceder y conocer nuestros mundos interiores, generando más cercanía, complicidad y afecto. El sexo, en sí mismo, es parte, de la intimidad, siendo a nivel físico, el mayor ejemplo de apertura. No solo por el estado de desnudez literal, sino también porque se comparten la esencia del uno con el otro, aparece el deseo y el placer, los que pueden ser mediante los juegos y fantasías.

No olvides que la vida es una...hay que vivirla y disfrutarla hoy!


Sylvia Maturana Martínez
Terapeuta de Pareja
Sucursal Santiago Centro
Centro de Terapia del Comportamiento



Centro de Terapia del Comportamiento

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